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Nanotecnología
Continuación del artículo "El
mundo a escala atómica"
Por Marcos Manuel Sánchez
marifoco@hotmail.com
Recientemente, científicos de las Universidades de Harvard
y Cornell presentaron, de forma independiente, transistores electrónicos
constituidos por dispositivos formados por UNA SOLA MOLÉCULA
compuesta por átomos de cobalto y vanadio, con los que
se demostró la capacidad para controlar el flujo de electrones.
Estos circuitos se prepararon mediante el diseño de moléculas
compuestas por varios átomos que constituyen un puente
con los átomos de cobalto o de vanadio situados en el centro.
Científicos de la universidad de Cornell han utilizado
esas dos moléculas para fabricar un transistor de un sólo
átomo. En cada molécula hay un átomo de cobalto
(azul oscuro), retenido por una molécula de piridina (C5H5N)
y además hay átomos de azufre(rojo) para fijar la
molécula a los electrodos de oro (en amarillo). El flujo
de electrones de un electrodo al otro tiene lugar desde el átomo
de cobalto.

Representación
de una molécula divanadio obtenida
del sitio web
http://ar.geocities.com/moni2201/nanotrn1.htm
La simultaneidad de estados según la física cuántica,
consiste en que los electrones pueden estar a la vez en dos posiciones
(giro ó spin del electrón al que se asigna el valor
+1/2 y giro con valor –1/2). Esta particularidad da lugar a elementos
(uno por cada átomo) que no se llaman bits, sino qubits (del
inglés “quantum bit”). Además, los electrones no tienen
por qué estar sólo en 1 y 0, sino que pueden tomar
valores intermedios. Esta extraordinaria cualidad abre las puertas
al almacenamiento masivo y simultáneo de datos.
"El entrelazamiento, como sostiene el físico español
José Ignacio Cirac (ver MUY del mes de noviembre) consiste
en que si un cuanto de energía, por ejemplo un fotón,
cambia de estado, esta variación se refleja inmediatamente
en otro, aunque esté separado físicamente de él:
es la transmisión más rápida posible",
según
Santiago
Herrero.
La capacidad de memoria y la velocidad se potenciarán cuando
la simultaneidad de estados y el entrelazamiento se dominen. Así,
por ejemplo, los grandes sistemas de cifrado y descifrado de mensajes,
basados en operaciones matemáticas sencillas pero muy largas
y repetitivas, se verán acortados radicalmente en el tiempo.
El microprocesador cuántico reduciría los pasos en
el tratamiento de la información, aunque todavía es
pronto para cotejar datos tangibles.
Organizar a los átomos entre sí y con su entorno sin
errores ni interferencias se intuye que es empresa más que
difícil. El ordenador ultrarrápido desarrollado por
IBM ha realizado una operación de calculo avanzado a una
velocidad exponencialmente superior a la de un ordenador convencional.
En
IBM
se describe el concepto: “Utilizando la molécula de cinco
qubits, el equipo de Isaac L. Chuang resolvió de un solo
paso un problema matemático que precisa varios ciclos con
ordenadores convencionales. El problema, denominado "order-finding"
(encontrar el orden), consiste en determinar el periodo de una función
particular, lo que constituye el centro de muchos otros problemas
matemáticos que se utilizan en aplicaciones importantes tales
como la criptografía.
El problema de encontrar el orden puede ser descrito de la siguiente
forma: se considera un número elevado de habitaciones y un
número igual de pasillos entre ellas en los que se puede
circular en un solo sentido; algunos de estos pasillos pueden ser
circulares y acabar en la misma habitación de la que salen.
Una persona que se moviese por este "laberinto" acabaría
tarde o temprano por volver a la habitación de origen. El
problema es calcular, con un número bajo de consultas, el
número mínimo de pasillos por los que tiene que circular
esta persona antes de volver a la habitación inicial. El
ordenador cuántico de cinco qubits resuelve cualquier caso
de este problema en una sola fase, mientras que con la informática
convencional puede ser necesario realizar hasta cuatro pasos.”
Pero todavía falta mucho para que se puedan comercializar
ordenadores cuánticos. Se calcula que se necesitan 1.000
partículas para realizar cálculos un poco complejos,
y que es necesario coordinar unas 100.000 para obtener ordenadores
moleculares de cierta capacidad. Algo que Jose Ignacio Cirac cree
que no ocurrirá "en los próximos 20 años".
De las computadoras cuánticas se espera que desplacen a la
tecnología del silicio, gracias a su velocidad y a su “nanoscópico”
tamaño: los expertos consideran que en el volumen que ocupa
un grano de arena se podrá albergar un ordenador cuántico
cuya capacidad y velocidad equivaldrá a la de 1.000 procesadores
como los actuales.
"Un ordenador molecular nos permitirá hacer cosas que
todavía no podemos imaginar", dijo James Heath, que
ha dirigido las investigaciones de UCLA, en un comunicado oficial.
Según noticia diario El Pais (ISABEL PIQUER [19/08/00]).
"Será un millón de veces más eficaz que
un ordenador basado en chips de silicio". También más
económico y fiable. Los qubits no pueden ser clonados o copiados,
haciendo prácticamente imposible el hecho de que alguien
vulnere un código encriptado con un sistema cuántico.
"Con las moléculas estamos empezando a trabajar a la
menor escala posible", dijo Fraser Stoddart, el químico
que ha diseñado los interruptores junto con un equipo de
investigadores de Hewlett-Packard. El hallazgo da paso a un nuevo
mundo de circuitos de apenas unos átomos de ancho, una miniaturización
que promete cambiar la industria informática tal y como la
conocemos. La investigación de Stoddart está en parte
financiada por la Agencia de Proyectos de Defensa del Gobierno estadounidense.
Así pues, los dispositivos de memoria molecular podrían
ofrecer una capacidad de almacenamiento muy superior a la de los
ordenadores actuales y a mucho menor coste. Las dimensiones mínimas
de los actuales dispositivos microeléctrónicos de
silicio rondan los 180 nanómetros, aproximadamente una milésima
parte del grosor de un cabello. Pero en la electrónica molecular
los componentes de menor tamaño pueden llegar a reducirse
a un solo nanómetro, lo que permitiría tener más
de mil procesadores en el espacio que ahora ocupa uno solo de los
actuales.
Sin embargo, todavía queda mucho camino por delante para
llegar a ensamblar un micrordenador con estas moléculas.
Los científicos de Hewlett Packard ya pueden fabricar cables
conductores de un ancho inferior al tamaño de una docena
de átomos, pero todavía no han encontrado la fórmula
para conectar los interruptores moleculares entre sí.
Démosle tiempo... al tiempo.
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