El monasterio del desierto

Por Grupo UFO


A veces algo olvidado resurge con fuerza.

Descubrir el Monasterio fue sencillo, Joaquín, miembro de la SIPE de Zaragoza, se topo con él mientras navegaba por la red.

Encontrarlo fue otra historia, sin información sobre el, sin mapa alguno que lo situase y distando de La Rioja mas de 300 Km, iban a ponernos difíciles las cosas.

Por suerte, los compañeros de la SIPE, ya habían organizado un viaje, para localizarlo. El camino hasta la localidad Turolense de Calanda fue sencillo, otra cosa fue dar con el camino exacto que nos adentrase en el desierto.

Una vez localizado, empezó nuestra aventura. Más de 2 horas dando vueltas por caminos polvorientos y abandonados de la mano de Dios, solo nos llevaban hasta otra encrucijada de caminos, que a su vez nos dejaban en otra.

Preguntar a los pocos valientes (2) que nos encontramos por el camino, tampoco nos ayudó mucho, estaban tan perdidos como nosotros.

Al final y guiado por la inspiración de Charo Lozano, nos internamos por un camino, “El ultimo intento…” dije yo.

Una bajada terrorífica plagada de baches, nos llevo hasta la única indicación de la existencia del Monasterio.

Por fin, habíamos dado con la ruta correcta, “al volver, enchufo el GPS, como me llamo Joseba” le dije a Charo, cuando de repente, y después de un recoveco, se alzó ante nosotros la silueta, del Monasterio, enorme, silencioso y semiderruido, aguardaba nuestra llegada. Algo, que no tardaría mucho en ocurrir.

El cartel que nos recibía habla por sí solo. Nos encontrábamos ante un edificio inmenso, pero en unas condiciones lamentables y peligrosas. Para recorrerlo, se debían tomar todas las medidas de seguridad que garantizasen, que ninguno de los que allí nos encontrábamos, sufriese un accidente. Estas medidas recogidas en los protocolos de seguridad, que en el Grupo UFO tenemos, fueron seguidas al pie de la letra.

Hoy, todos los que allí estuvimos y todos los que hemos vuelto en varias ocasiones, guardamos un recuerdo agradable de este lugar.

El edificio, un antiguo convento Carmelita, había sido visitado por muchos, algunos solo para contemplarlo y otros para realizar, sin duda algún tipo de ritual.

Digo esto, porque las evidencias que encontramos en nuestros recorrido, mostraban sin dejar duda alguna, evidencias. Pintadas, restos y lo que mas nos chocó, un carnero decapitado. En el lugar que se encontraba, no había rastro de sangre suficiente, de que la decapitación hubiese ocurrido en ese punto, de la cabeza, aun desconocemos, en qué punto se quedó y para qué se utilizó.

Como apuntó algún compañero, quizás el carnero habría muerto allí, cosa dudosa, y quizás la cabeza, por su cornamenta le habría gustado a algún paseante, y toda la parafernalia del ritual podría ser desmontada. Esto caería por su propia inconsistencia mas adelante, durante nuestra investigación.

La investigación
Reunidos en el lugar, los miembros del Grupo UFO, de la SIPE de Zaragoza y los compañeros de Montalbán, con Antonio Jiménez al frente.

Iniciamos los preparativos de lo que iba a ser una noche de investigación de campo. Destacamos aquellos puntos en los que el peligro físico para los investigadores era mayor y seleccionamos los escenarios donde realizaríamos las pruebas.

Todo estaba listo, para empezar a trabajar…

La noche era perfecta, buena temperatura, escasa luna, sin viento. Trabajar en aquellas condiciones resultaría mucho mas agradable y haría mas sencillo analizar todos los registros de audio y video que se realizarían.

Se iniciaron las mediciones de cada escenario, registrando fotográficamente cada elemento que era anotado, esta labor, seria de gran utilidad, posteriormente en el laboratorio, para identificar y descartar las posibles fuentes naturales, que causaran las anomalías en los equipos.

Ya con cada equipo en el escenario designado, comenzaríamos con los recorridos, barridos y grabaciones. Dada la cantidad de personas que nos encontrábamos en el lugar, seria muy fácil que los ruidos propios de los movimientos fueran incluidos, por ello, se alejaron los escenarios la distancia suficiente para evitar esto.

Uno a uno se fueron colocando, sensores, termómetros, micrófonos, cámaras, ordenadores, grabadores digitales, grabadores analógicos y un largo etc… para comenzar con las grabaciones sincronizadas.

Estas grabaciones y pruebas, siguen un patrón común en cada lugar al que vamos, basadas en un protocolo de trabajo, las realizamos con el fin de tener una base de datos comparativa, en la cual, hallar características similares en cada experimento.

En el Grupo UFO, contemplamos la posibilidad, que otros investigadores, soliciten documentación sobre los puntos en los que hemos trabajado. Esta documentación, serviría como apoyo a lo que obtengan en sus propios resultados.

Entendemos que hacer una serie de pruebas, sin un control que meses o años mas tarde se puedan consultar sin tener duda alguna de lo que en ella encontraremos, es una perdida de tiempo.

Quizás para otros compañeros esta idea no sea la correcta, nosotros no decimos lo contrario, es la que empleamos, primero por lo que ya he explicado y segundo porque es la que mas cómoda y efectiva nos resulta.